jueves, 7 de mayo de 2015

Lo que no te dicen de una artroscopia de rodilla


Según la experiencia de nuestra humana, es un hecho que la tecnología ha avanzado mucho y, gracias a ella y al profesionalismo de un buen médico, muchos humanos pueden volver a hacer sus actividades diarias y básicas sin dolor.

En nuestra opinión, con un simple lengüetazo se cura todo.

 
Nuestra humana dice que la cirugía no duele, la anestesia es una maravilla, sin embargo, hay varias cosas que no les dicen que pasarán durante la recuperación:

1.       Saldrás del quirófano un poco adormilado (a) y, al no poder moverte por los efectos de la anestesia (imaginamos que es como el catnip), te pasarán de la camilla a tu cama cual costal de comida para gato (sin lastimarte, claro), y mientras eso sucede, la bata horrible de hospital se te abrirá y todos conocerán tus pompas. Así es que si las tienes peludas como nosotros, aféitalas, los humanos se ven raros con pelo; si las tienes resecas, ponte cremita o date unos lengüetazos; si las tienes aguadas, aguadas las verán, y si las tienes firmes, seguro eres un gato.
 
 

2.       Al menos las primeras horas no podrás caminar por razones que mencionaremos más adelante, así es que, si te dan ganas de ir al baño, deberás usar el cómodo, y nuestra humana jura que no hace honor a su nombre. Las enfermeras pueden ayudarte con ese asunto o, si lo prefieres, pídele ayuda a quien más confianza le tengas. Lo bueno es que, como llegaste en ayunas, tu estómago está vacío…

3.       La anestesia, además de dejarte como trapo, baja la temperatura del cuerpo, y si le sumas que todo el tiempo debes tener compresas frías en la rodilla, serás un pingüino durante algunas horas. Amarás las cobijas.

4.       Si te quedas internado (a) un día en el hospital, que es realmente recomendable hacerlo, pasarás una noche diferente, pues las enfermeras entrarán cada dos horas a checar tu presión, a darte el medicamento y a comprobar que aún esté enfriando la hielera especial que mantiene a baja temperatura tu rodilla con la intención de desinflamar. Prenderán la luz cada que ingresen a la habitación. Humanas molestas.
 
 

5.       Al día siguiente desayunarás temprano, pues llegará el doctor a revisar que todo esté en orden, y te quitará la manguera que está drenando tu rodilla (justo la razón por la que no podías caminar). Esa manguera llega a la mitad del muslo (o al menos esa impresión da). El médico te dirá algo así como: “sentirás que te jalo algo desde la garganta”. No es broma, nuestra humana sintió eso. Jala la manguera despacio, y sientes que no deja de salir, es como si tuvieras medio metro de plástico en el cuerpo. Tal vez nuestra humana exagera… Tal vez no.

6.       El doctor vendará tu pierna y sentirás consuelo. Te pondrá una férula para dar soporte y evitar que dobles la rodilla durante 10 días aproximadamente.

7.       Ya en casa el problema será ir al baño, y más si éste es pequeño. Harás circo, maroma y teatro para sentarte en la taza, evitando doblar la rodilla y tratando de que tu pata de palo quepa sin rozar la pared o la puerta. Si no cabes, tendrás que optar por sentarte como  “princesa”, de ladito. Antes de operarte acondiciona tu baño, o compra arena para gato.
 
 

8.       Bañarte… mmm, será complicado. Te recomendamos que te sientes en un banquito. Nuestra humana lo hacía.

9.       Cada cuerpo es diferente, pero es probable que empieces a sentir dolor de espalda, y la razón es la anestesia raquídea. Poco a poco irá disminuyendo.

10.   Si sufres de dolor de ciática, éste es el momento para que te dé, y no sabrás qué duele más, si la rodilla o la nalga. ¿Los gatos tenemos nervio ciático?

11.   Después de cualquier cirugía puede darte depresión, y lloras hasta porque pasó la mosca en sentido contrario. No te preocupes, es normal. Pronto regresarás a la normalidad. Nosotros podemos comernos a la mosca.

12.   Dicen que la recuperación es rápida, pero esto depende de cada persona y del padecimiento de cada quien. Si sientes que no mejoras, no te desesperes, date tiempo. Sólo tu cuerpo sabe cómo sanar, no lo presiones, eres humano. Claro, no te eches en tus laureles, debes hacer todo lo que el médico recomienda. Los ejercicios y una buena actitud es el secreto para una buena recuperación. Te lo decimos los expertos en ejercicio.

13.   Es lógico que tus músculos queden extintos, pues la falta de movimiento los deja aguados como moco de guajolote. Tendrás que ponerte las pilas para recuperar el cuádriceps. No es fácil, pero no te desanimes, se puede lograr con constancia.

14.   La terapia de rehabilitación de importantísima, tienes que ir diario y además realizar los ejercicios en casa. Trata de iniciarla lo antes posible. Si tardas, la recuperación podría ser más dolorosa.

15.   Te costará trabajo doblar y estirar la rodilla naturalmente, de hecho, sentirás mucha rigidez en la articulación. Haz de cuenta que te la pegaron. Es doloroso tratar de hacer los movimientos básicos, pero repetimos, es cuestión de paciencia.
 
 

16.   La primera vez que el rehabilitador te doble la rodilla, llorarás de dolor y es probable que recites todo el diccionario de malas palabras. Nuestra humana lo recitó en repetidas ocasiones.

17.   Si trabajas, tendrás que pedir incapacidad y el Seguro Social te sacará canas verdes, pero esa será otra historia (como decía la Nana Goya), no te la pierdas.

18.   Varias veces te preguntarás: “¿En qué momento me metí en esto?" Pero si decidiste hacerlo es porque realmente lo necesitabas, porque probaste otras alternativas antes de la cirugía, porque el dolor te estaba quitando calidad de vida. Recuerda, si no tienes salud, no tienes nada. No será fácil, pero seguro valdrá la pena. Ánimo.


¡Choca la pata!

Pillo & Moma

 

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