lunes, 1 de junio de 2015

La vejez


El abuelo de la humana tiene más de 85 años. Esta familia es muy longeva, con decirles que la bisabuela partió a los 102 años, y lo hizo sin enfermedad alguna, se fue porque ya eran muchos años y su corazón decidió descansar.
 

Tomás, el abuelo, sin quererlo y después de un infarto cerebral, ha hecho reflexionar a la humanita respecto a varias cuestiones que tienen que ver con los ancianitos:
 
·         Lo que hagas en tu juventud, sea saludable o no, tendrá consecuencias cuando seas viejo.
·         A los viejitos les hace falta firmeza al caminar. Sé paciente con ellos.
·         Su pulso no es el mismo, por tanto, si derraman el café, no te enojes. Recuerda que, cuando fuiste niño, tus abuelos limpiaron tus papillas y hasta tus pañales.
·         Es difícil, a su edad, encontrar actividades que los hagan felices. Tu misión es despertar en ellos recuerdos que los llenen de felicidad.
·         Su memoria no es la misma, evita la frase “eso ya me lo dijiste”.
·         Su vista no es la que tenían a los 20 años. Guíalos con tus ojos.
·         Sus oídos hacen un gran esfuerzo por intentar escucharte. No les grites, simplemente sube el volumen de tu voz.
·         La mayoría de sus amigos seguramente ya partió. Hazlos sentir queridos y acompañados.
·         De acuerdo a la ley de la vida, les queda menos tiempo que a ti. No los hagas esperar, cada minuto es un tesoro.
·         Ellos saben más que tú. Han vivido más experiencias que tú. Platica con ellos, te llenarás de sabiduría, anécdotas y risas.
·         Algunos son positivos y aman la vida; otros, no. Sea cual sea el caso, dales la fuerza y alegrías necesarias para vivir bien hasta el inicio de la etapa por la que todos tendremos que pasar.
Los gatos no tenemos la dicha de vivir tanto como ustedes, por eso disfrutamos la vida sin preocupaciones, éstas nos quitan tiempo, tiempo que valoramos como si fuera una lata de atún.
¡Choca la pata!
Pillo & Moma
 

 
 

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